Conjuntivitis
La conjuntivitis es la inflamación o infección de la membrana que recubre los párpados (conjuntiva tarsal) y la superficie anterior del globo ocular (conjuntiva bulbar).
La conjuntiva está expuesta a las bacterias y a otros irritantes, y las lágrimas ayudan a protegerla diluyendo las bacterias y manteniéndola limpia. Además, las lágrimas contienen enzimas y anticuerpos que matan las bacterias.
Hay muchas causas para que se presente la conjuntivitis, pero la más común son los virus. Entre otros agentes causales están las bacterias, hongos y parasitos.
La infección viral de la conjuntiva, es muy contagiosa, en especial entre los niños, y el virus que la produce es similar al que causa el resfriado común. Se recomienda lavarse las manos para prevenir la propagación del virus y su curso es autolimitado.
Conjuntivitis
Las bacterias son otra causa común de conjuntivitis que requieren tratamiento antibiótico tópico, aunque la mayoría son autolimitadas. Los recién nacidos pueden ser infectados por la bacteria en el canal de parto, presentando una condición conocida como oftalmia neonatal que se debe tratar de inmediato para preservar la visión del bebé. Asimismo, el uso de lentes de contacto, sobre todo los de uso prolongado, puede provocar conjuntivitis.
Hay otras causas como las alergias (conjuntivitis alérgica), exposición a químicos y ciertas enfermedades sistémicas. La conjuntivitis primaveral es causada por reacciones alérgicas y, de hecho, a menudo existen fuertes antecedentes personales y familiares de alergias. Se presenta con más frecuencia durante la primavera y el verano. La afección se caracteriza por ojos llorosos con comezón. El lado inferior de los párpados puede volverse áspero y cubierto de protuberancias y lagañas. El tejido alrededor de la córnea, donde se encuentran la esclerótica y la córnea (limbo), puede volverse áspero e inflamado. Si esta inflamación y aspereza se extienden sobre la córnea, puede ocasionar cicatrización y disminución de la visión.
